Síntesis de las ideas del Tchung – Yunh o la Invariabilidad en el Medio:
Síntesis de las ideas del Tchung – Yunh o la Invariabilidad en el Medio:
El libro atribuido a Zisi, nieto de Confucio, introduce
conceptos fundamentales que influirían profundamente en pensadores posteriores,
especialmente en Mencio y en los filósofos del Neo-Confucianismo. La Doctrina
del Medio (中庸, Zhongyong)
constituye uno de los pilares esenciales del pensamiento confuciano, pues
ofrece reflexiones sublimes sobre la naturaleza de las emociones, el ideal
moral del gobernante y los deberes éticos del ser humano.
1. Las emociones y la conducta moral.
Zisi establece, al iniciar su obra, que el Mandato del Cielo
(天命, tiānmìng)
se llama naturaleza; seguir la naturaleza es el Camino (道, dào). El Camino (道, dào) o vía recta, es de carácter obligatorio o inmutable.
La vía recta es—de acuerdo a Zisi— la doctrina de los deberes, que más adelante
se explicará en que consiste.
Así, menciona Zisi:
“De poder separarnos de ella no sería una regla de conducta
inmutable.”
Zisi explica —en uno de los pasajes más importantes de su
obra— cómo el hombre sabio debe buscar el punto medio en la expresión de sus
emociones. El filósofo menciona cuatro emociones básicas: alegría (喜), ira (怒), tristeza (哀) y placer (樂), las cuales, antes de producirse se le llama “medio” (中, zhōng), aunque en otras traducciones se le denomina
“centro” o “equilibrio”.
En sus propias palabras:
“Antes que el gozo, la satisfacción, la cólera o la tristeza
se produzcan en el alma (con exceso), el estado en que se encuentra se llama
medio.”
Posterior a ello, en el texto se explica que, al producirse
estas emociones, pero sin pasar cierto límite, el estado en que es llamado es
“armonía” (和, hé),
es decir, en medida adecuada. Esta idea se relaciona a la perfección con la
virtud aristotélica, que es el justo medio entre dos extremos. Por último, Zisi,
establece que estos son los caminos viables para el sabio.
Citando a Zisi:
“Este medio es la gran base fundamental del Mundo; la armonía
es su ley universal y permanente. Cuando el medio y la armonía se llevan a
punto de perfección, el Cielo y la Tierra se hallan en un estado de tranquilidad
perfecta y todos los seres reciben su completo desenvolvimiento.”
Este pasaje revela que la virtud moral no es un asunto meramente humano o ético en sentido restringido, sino que tiene un alcance cosmológico. La autorregulación emocional en Zisi, no indica restringir o suprimir las emociones, sino expresarlas de manera sabia, sin caer en excesos.
2. Las obligaciones.
En el libro atribuido a Zisi se establecen cuatro deberes
fundamentales que debe observar el hombre sabio. Solo mediante el cumplimiento
de estos deberes puede mantenerse en la vía media. En el pasaje se explican las
relaciones que deben mantener los hijos, los súbditos, los hermanos y los
amigos. De este modo, podríamos sintetizarlo de la siguiente manera:
·
Como hijo: Ser sumiso al padre.
·
Como súbdito: Ser sumiso al
príncipe.
·
Como hermano menor: Ser sumiso
al hermano mayor.
·
Como amigo: Dar siempre la
preferencia al amigo.
A esto se añade el cultivo de una actitud de cautela en el
hablar y de coherencia entre palabra y acción. Es precisamente esta fidelidad
constante a los deberes cotidianos lo que hace del sabio un hombre íntegro y
confiable.
Zisi lo expresa de la siguiente manera:
“No olvidar
hacer todos sus esfuerzos por llegar al entero cumplimiento de sus deberes; no
dejarse llevar de un desbordamiento de palabras superfluas; hacer de modo que
las palabras respondan a las obras y las obras a las palabras. Obrando de este
modo, ¿cómo no podría el sabio ser sincero y veraz?”
Asimismo, Zisi diferencia a un sabio de otras personas.
·
El rico obra
como rico.
·
El pobre y
despreciado, como un hombre pobre y despreciado.
·
El
extranjero, como un extranjero de una civilización distinta.
·
El
desgraciado, abrumado por el infortunio, debe obrar como corresponde a quien
sufre tal infortunio.
·
El sabio, por
su parte, cumple con los deberes de su estado, sin importar la condición en la
que se encuentra.
Además, actúa conforme al rango que ocupa, sea este alto o
bajo, sin ostentar autoridad ni ejercer presión sobre quienes están por debajo.
Se mantiene siempre en la corrección de sí mismo, sin exigir nada a los demás.
De este modo, el hombre noble es sereno (居易, jū yì)
De esta forma, Zisi, establece una relación entre virtud y
serenidad:
“Se mantiene siempre en la rectitud, Y no pide nada a los
hombres; con ello la paz y la serenidad de su alma no son jamás turbadas.”
Zisi también enseña que perfeccionarse a uno mismo es un
deber, al igual que ayudar a perfeccionar a los demás. El sabio no debe
limitarse a su propio cultivo, sino que ha de procurar guiar a otros por el
Camino.
“El hombre perfecto no se limita a perfeccionarse a sí mismo
y detenerse en seguida; por esa razón se dedica a perfeccionar también a los
demás seres.”
3. Los principios precedentes.
En este texto pueden encontrarse definiciones o descripciones
claras de virtudes importantes en el confucianismo, así como del accionar que
debe adoptarse en cada una de ellas. Tales virtudes son la humanidad o
benevolencia, la piedad filial, la justicia y los ritos o el decoro.
La piedad filial es descrita en esta obra como continuar la
voluntad de los antepasados y transmitir bien sus obras; la práctica de los
ritos de los antepasados, la ejecución de su música, en esencia: servirlos como
si estuvieran vivos. Incluso al grado de llevar un luto de tres años a los
padres, lo cual podemos encontrar en el capítulo XVIII del presente libro.
Zisi lo expresa de la siguiente manera:
“Los servían muertos como los hubieren servido vivos; los
servían en la tumba como si aún estuvieran cerca de ellos; era lo mismo para
todos. ¿No es esto el colmo de la piedad filial?”
La humanidad o benevolencia, indica Zisi, tiene como principal
deber amar a los padres.
“Esta humanidad es el hombre mismo; la amistad hacia los
padres es su primer deber.”
Luego establece que la justicia consiste en dar a cada uno lo
que le conviene. Al señalar que honrar al sabio es el primer deber, se da a
entender que el hombre sabio adapta su actitud según la persona con la que
interactúa o se encuentra.
“La justicia es la equidad; es dar a cada uno lo que le
conviene. Honrar a los hombres sabios es el primer deber.”
Finalmente, este pasaje enseña que tanto la humanidad como la
justicia solo pueden aprenderse a través de los ritos, los cuales están
inspirados por el Cielo:
“El arte de saber distinguir lo que se debe a los parientes
de diferentes grados, el de saber cómo honrar a los sabios según sus méritos,
no se aprende sino por los ritos o principios de conducta inspirados por el
Cielo.”
Estas virtudes son nombradas por Zisi, como cuatro virtudes celestiales:
“Pero, a menos de ser verdaderamente muy esclarecido,
profundamente inteligente, santo por sus virtudes, instruído en las leyes
divinas y penetrado de las cuatro virtudes celestiales: humanidad, justicia,
decoro y ciencia de los deberes, ¿cómo se podrían conocer sus méritos? “
El Tchung-Yung o La Invariabilidad en el Medio,
atribuido a Zisi, nieto de Confucio, expone pilares esenciales del pensamiento
confuciano. La obra desarrolla la importancia del “justo medio” en las
emociones, proponiendo la armonía como estado ideal del sabio. Presenta cuatro
deberes fundamentales —como hijo, súbdito, hermano menor y amigo— que deben
cumplirse para mantener la virtud. Además, destaca que el sabio actúa con
serenidad y coherencia, adaptándose a cada situación sin perder su integridad.
Finalmente, resalta cuatro virtudes celestiales: humanidad, justicia, decoro y
conocimiento de los deberes, los cuales solo se aprenden mediante los ritos
inspirados por el Cielo.





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