El Taoísmo: Una introducción mediante fragmentos de sus textos más importantes
Una guía de la filosofía del Tao mediante sus textos
El Taoísmo, una de las principales grandes corrientes de la filosofía y de la espiritualidad de los orígenes de China, ha dejado su impronta en la cultura, en la ética y en la forma de ver el mundo de millones de personas a lo largo del tiempo. Esta tradición no sólo se establece como una filosofía, sino también como un camino de vida que busca la armonía con el Tao, el principio por el cual se rige el universo. Con sus enseñanzas, el Taoísmo nos invita a seguir el flujo natural de la vida, a cultivar la virtud y a alcanzar el equilibrio de todas las cosas. Los cinco libros básicos del Taoísmo, el Tao Te Ching de Laozi, el Zhuangzi, el Daozang (el "Canon Taoísta"), el Huainanzi y el Liezi, forman la base de esta vasta tradición filosófica y espiritual, y cada uno de ellos ofrece una perspectiva diferente, pero comparten a la vez una profunda sabiduría acerca de la naturaleza humana, de la simplicidad, de la espiritualidad, así como de la relación entre el ser humano y el cosmos.
La metasifica, como lo describió Aristoteles es la causa del “ser en cuanto que es”, en otras palabras, encontrar las causas de la realidad. En esto, el Taoísmo considera al Tao como el principio (ttk, cp 52), anterior a Dios (ttk, cp 4). Este concepto (道) cuyo significado es camino, parece hacer referencia tanto a lo que ha de seguir el sabio taoísta (sheng ren) como al principio de lo existente.
El Tao, resulta, de acuerdo al Went-Zu, un intermediario para todos los seres: “Existen infinitas diferencias cuando el Camino facilita la vida: armoniza la oscuridad y la luz, regula las cuatro estaciones y armoniza las fuerzas de la naturaleza.”
El Taoísmo no solo hace mención al origen de todos los seres a partir del no-ser (Wu), sino que explica también el origen de cada uno a partir del qi (energía vital): “Los seres se engendran unos a otros en sucesión. Cuando adquieren el qi acuoso las ranas, por ejemplo, se convierten en codornices. Al adquirir el qi intermedio entre la tierra y el agua, aparece el musgo. Cuando crecen los montes, se convierte en llantén. Cuando éste obtiene el abono necesario, aparece la planta wu zu. De la raíz de esta planta, nacen larvas de abejorro y de sus hojas, mariposas.” (Lie Zi, - Tian Rui cp 5).
En el capítulo primero, desde ya se nos explica que el carecer de deseos (欲- You), de forma permanente (常 - Tcháng), nos hace comprender el misterio (El Tao) o la esencia, sin embargo, arrastrarse por los deseos nos hace sólo ver las manifestaciones o apariencias de este. el epigrama “常 – Chang” es en un sentido amplio, constancia, eternidad o estabilidad. Lo que significa que el sabio deberá mantener una ausencia de deseos para acercarse al Tao. Este concepto de deseo es algo que explicaremos más adelante, pues es un pilar en la ética taoísta y la meta de la doctrina.
En el Taoísmo se distinguen 3 virtudes fundamentales enfatizadas en el capítulo 67 del Tao Te King: La bondad (慈), la moderación (儉)y la humildad (不敢為天下先). Lo primero haciendo referencia a la generosidad y el pacifismo, el segundo enfatiza la moderación en lo material y en el consume de alimentos y el tercero, traducido también a no pretender ser el primero en el mundo, a cuidarse del renombre y de la ostentación. La bondad no se trata solo con los seres humanos, sino que engloba a todos los seres sintientes: “Acumula méritos y trata todo con amabilidad y compasión (…), no lastimes ni dañes ni siquiera a los pequeños insectos, animales, hierbas y flores” (tgp cp 2). “La reverencia por toda vida; ésta se manifiesta como amor incondicional y respeto por uno mismo y por todos los demás seres.” (hhc, cp 51). Asimismo, no se reduce al sentimiento, sino que implica acción: “El principio de la mutua compasión no se reduce al mero sentimiento. Se puede aliviar al que está agobiado, saciar al hambriento, dar calor al que tiene frío, ayudar al indigente” (Lie Zi, – Yang Zhu – cp 6). Para el sabio la riqueza se define por el enriquecimiento de los demás: “Cuanto más da a los demás [el sabio], más grande es su riqueza” (ttk, cp 81). Si bien, se explica que no debe esperarse recompensa a cambio de las buenas acciones, esto en el Hua Hu Ching: “Servicio a los demás sin expectativa de recompensa” (hhg, cp 51), en el Tanshang Ganyin Pian se lee textualmente: “Las recompensas por la virtud y las buenas acciones de una persona, así como las consecuencias de las malas acciones, siguen a cada una como una sombra.” (tgp, cp1) y en el Lie Zi: “Si de nosotros sale el bien, sus frutos vuelven a nosotros. Si es el odio lo que parte de nosotros, a nosotros vendrá la desgracia.” (Lie Zi – Yang Zhu, cp 24). Similar al concepto de Karma en el Budismo. También se condena el no tener simpatia por las personas que sufren desgracia en una de las prohibicione del Tanshang Ganyin Pian: “Ver la desgracia o el sufrimiento de otra persona y, sin embargo, descartarlo sin simpatía como el resultado merecido de sus pecados” (tgp, cp 3). El Taoísmo se encuentra en desacuerdo con el uso de la violencia: “Las armas son las herramientas de la violencia; todo hombre decente las detesta. Las armas son las herramientas del miedo; el hombre decente las evita. Sólo con el mayor refreno y en la más extrema necesidad las usará si a ello es compelido” (ttk, cp 31).
La moderación consiste en establecer un límite: “los sabios comen suficientemente para llenar el vacío manteniendo la energía, y se visten suficientemente para cubrir sus cuerpos protegiéndose del frío. Se adecuan a su verdadera condición y rechazan el resto, sin codiciar la ganancia ni acumular demasiado.” (wz, cp 33) “Si se bebe y se come sin moderación y se trata al cuerpo sin cuidado y desconsideradamente, la enfermedad te matará.” (wz, cp 49) “El más grave de los males, los muchos deseos; el más doloroso de los defectos, la ambición; la mayor de las desgracias, no saberse nunca contento. El verdadero contento es saber contentarse; ése es el contento perdurable” (ttk, cp 46). El usar los sentidos con desden, es algo que se muestra en el capítulo 12 del Tao Te King, haciendo referencia probablemente a la desmesurada forma en que los gobernantes de aquella época invierten su tiempo en bellas ropas, música extravagante o comida suntuosa, perjudicando al pueblo: “Los colores ciegan el ojo. Los sonidos ensordecen el oído. Los sabores nublan el gusto. Los pensamientos debilitan la mente. Los deseos marchitan el corazón.” Esto se explica de mejor forma en el capítulo 132 del Went Zu: “Cuando los ojos se deleitan en colores, el paladar anhela ricos sabores, los oídos se complacen en música, y todas las vías de los sentidos compiten entre sí, esto perjudica toda la naturaleza esencial, favoreciendo diariamente los deseos perversos, agotando la armonía natural: entonces, uno no puede gobernar siquiera el propio cuerpo, y mucho menos gobernar el país.” Este concepto de Naturaleza Esencial es algo que explica Lao Tsé y lo hace haciendo incapie en que las personas nacen tranquilas en un inicio, no obstante, al pasar el tiempo y adquirir el conocimiento, surgen la preferencias y aversiones, de manera que no es posible retornar al ser (Naturalza Original), por ello el Camino es retornar al vacio (wu) que inicialmente teníamos: “Los seres humanos son tranquilos por nacimiento” (wz, cp 6). Ahora bien, no hemos hablado acerca del deseo sexual y de cómo se abordaba en el Taoísmo de la época, lamentablemente ninguno de los filosofos hablo extensamente de este tema, sin embargo, en base a la información que tenemos podemos sacar conclusiones. Primeramente, habría que indicar que el deseo y el placer están relacionados al sexo, estos últimos al ser vistos con indiferencia por el Taoísmo, el sexo se puede tomar igual, además, en una de las prohibiciones del Tanshang Ganyin Pian se explica que no debe albergarse tale pensamientos: “Abrigar pensamientos adúlteros y pervertidos en el corazón” (tgp, cp 3). Asimismo, abstenerse también de dar cosas desmesuradas a los muertos, ni regocijarse en obtener tales cosas al morir: “Una vez muerto, ¡qué más da todo! Pueden incinerarme o arrojarme al agua” (Lie Zi -Yang Zhu, cp 7).
La humildad enfatiza no buscar la fama, el renombre y las etiquetas, lo cual demuestra Chuang Tzu al rechazar la petición de los embajadores de Chu, al estos invitarlo a ser consejero del rey, indicandoles que prefería seguir su vida sencilla: “Déjenme aquí arrastrando mi cola en el lodo” (Zhuangzhi, cp la Tortuga). Aunque si la posición social ya está determinada, Lao Tsé indica: “Cuanto más elevada es la posición social, más humilde debería ser uno” (wz, cp 63). Por ello Chuang Tzu comenta: “La fama es el comienzo de la desgracia” ( Zhuangzhi, cap el bote vacío). La razón de esto, es que la fama es efímera y que tener reputación implica estar en boca de todos. El llevar una vida ligada a la simplicidad también implica rechazar la tecnología, como puede leerse en pasajes del Zhuangzhi o el Tao Te Ching: “Disfrutan de la labor de sus manos y no pierden el tiempo inventando máquinas que les ahorren esfuerzo.” (tkk, cp 80).
Lo taoístas también hablaban al respecto de las emociones, eso lo podemos observar en textos como el Went-Zu, el Zhuangzhi o el Hua hu Ching, su perspectiva era mantener un equilibrio, como puede verse en el siguiente pasaje: “La alegría (喜) y la cólera (怒) son desviaciones del Camino, la ansiedad (忧) y el lamento (悲) son pérdidas de la virtud, la preferencia (好) y la aversión son excesos (憎) de la mente, los deseos [o codicias] (嗜) habituales son fardos de la vida. Cuando las personas se enfadan, se destruye la tranquilidad; cuando las personas están muy alegres, se rompe la acción positiva. Con la energía disminuida, se quedan sin habla; asustadas y llenas de pavor, se vuelven locas. La ansiedad y el lamento queman el corazón, y así se va aposentando la enfermedad. Si las personas pueden liberarse de todas estas cosas, se funden con la luz espiritual” (wz, cp 8). Esto lleva a los taoístas a llevar una vida con calma frente a las situacione adversas: “Cuando consigo lo que quiero no me alegro, ni me entristezco si lo pierdo. Vida y muerte me son indiferentes, y lo mismo me da la riqueza que la pobreza. Veo a los demás hombres como cerdos y a mí mismo me veo como a los demás.” (Lie Zi – Zhong Ni – cp 8). Este enfoque nos permite mantenernos en perfecto equilibrio: Odio, deseo, alegría, enojo, tristeza y gozo son las seis cosas que impiden la virrud. Rechazar, aceptar, tomar, dar, conocer y poder son las seis cosas que estorban el Tao. Si no turban tu pecho estos cuatro senarios, podrás mantenerte en perfecto equilibrio; manteniéndote en perfecto equilibrio tendrás sosiego; estando sosegado, verás con claridad; viendo claramente, alcanzarás la vacuidad; en la vacuidad, no actuarás sin que nada dejes de hacer.” (Zhuangzhi) La vacuidad [o vació] descrita en las últimas líneas también implica un cuidado respecto a los deseos: “El vacío significa que no hay fardo dentro. La ecuanimidad significa que el espíritu es ilimitado. Cuando los deseos habituales no son un fardo para uno, eso es la consumación del vacío” (wz, cp 3). El concepto de deseo o yu (欲) en su significado epigramico está ligado a querer obtener algo o alzanzar un logro, el hecho de vaciarse de estos deseos nos hace llegar al Tao, cómo indicaba inicialmente el Tao Te King en el primer capítulo.
El camino del Tao implica ver las preferencias y aversiones, deseos y ansías como cosas externas a nosotros mismos, al punto de que a los hombres: “nada les deleita, nada les enfada, nada les gusta, ni nada les produce dolor.” (wz, cp 41) No tener preferencias (好 – hǎo) ni aversiones (憎 – zēng) significa no mostrar agrado ni desagrado, por lo que ni la fortuna o la desgracia turban su mente. El apegarnos al deseo, al ser algo que queremos conseguir o adquirir de forma exigente, nos hace vernos desprovistos y sufrir al no lograr lo que queremos, ya sea la riqueza, el renombre o todo lo que este relacionado al placer: “Aferrándote a las cosas, las pierdes” (ttk, cp 64), además de ser insatisfactorio: “cuando hay muchos deseos, no disminuyen las preocupaciones, ya que para quienes buscan el enriquecimiento, nunca cesa la lucha.” (wz, cp 176).”, por ello se dice que “la ausencia de deseos engendra la paz” (ttk).
Con respecto a esto, se dijo líneas atrás que las necesidades (verdaderas) son aquellas que ayudan a la subsistencia de nuestro ser y que son las que realmente requiere el cuerpo. Esta autosuficiencia es algo que cuadra paralelamente con la doctrina de Diógenes de Sinope: “Viendo una vez a un niño bebiendo con las manos, sacó del morral la escudilla y la arrojó diciendo: un niño me ha ganado en frugalidad.” (Vida de los filósofos más ilustres, Diógenes). Así, Lao Tsé dijo: “Los sabios comen suficientemente para llenar el vacío manteniendo la energía, y se visten suficientemente para cubrir sus cuerpos protegiéndose del frío. Se adecuan a su verdadera condición y rechazan el resto, sin codiciar la ganancia ni acumular demasiado.”
Referente a la muerte, el Taoísmo apuesta a verla como parte del Curso Natural de las Cosas, cómo se ve en la reacción de Chuang Tzu frente a la muerte de su esposa, en la cual, Hui Tzu (filósofo chino y sofista chino) al ver que Chuang Tzu no se mostraba perturbado ante su muerte, le preguntó, él respondió: “Si yo gimiera y sollozara amargamente, para mí que no había comprendido la razón de la vida. Por eso ya no lloro.” (Zhuang zhi, cp Gozo Supremo) Respecto a esto, Guo Xiang (comentarista del texto) indicaría: “Esto enseña al hombre a dispersar la emoción con la razón”. En otro pasaje similar, esta vez del Lie Zi, se cuenta la historia de un hombre que al morir su hijo, tampoco sollozo y al cual se le preguntó, este respondió: “Yo antes no tenía hijo, y en ese tiempo no estaba triste; ahora que mi hijo ha muerto la situación es igual que antes que no lo tenía. ¿Qué razón hay para que yo me aflija?”(Lie Zi - Li Ming, cp 14). Al igual que en las demás escuelas de pensamiento el Taoísmo también hacia referencia a los hombres de antaño, los cuales estaban sin temor a la muerte: “Los hombres verdaderos de la antigüedad no conocían ni el amor a la vida ni el horror a la muerte.” (Zhuangzhi, Libro VI) Es así que mediante la reflexión, el vaciar los deseos y no albergar preferencias ni aversiones es que el sabio (sheng ren) gobierna su mente: “La medida del Camino (Tao) supremo es apartarse de las preferencias y las aversiones y no poseer conocimiento; de esta forma, tranquilizando y armonizando la mente, no queda nada para contrarrestar el Camino”. (wz, cp 121).
La no-acción (Wu Wei) se trata de la máxima virtud taoísta, esta no hace referencia a la inactividad o la pasividad, algo que usualmente se piensa. Esta se practica al evitar intervenir en el curso natural de las cosas: “Cada vez es más superfluo forzar las cosas hasta que al fin se llega a la no-acción. Cuando nada se hace, nada queda por hacer. La verdadera maestría se alcanza dejando que las cosas sigan su curso. No puede alcanzarse interfiriendo” (ttk, cp 48). Lo cual se aplica (de acuerdo al Taoímo) principalmente en la política: “Los príncipes de la remota antigüedad gobernaban el mundo con el no-actuar, dejaban que las cosas siguieran su curso natural, y eso era todo.” (Zhuangzhi, cp Cielo y Tierra).
En el Taoímo el rey debía de ser sabio, en consonancia con la no-acción (Wu Wei) buscaban dejar que el pueblo siga su curso natural, sin intervenir. Si bien es cierto esto último puede entenderse cómo no hacer nada, el Taoísmo explica bien esto, en uno de los pasajes del Went-Zu: “No te alteres, no te asustes; todas las cosas se aclararán por sí mismas. No te incomodes ni te asustes; todas las cosas se ordenarán por sí mismas.” La razón de gobernar según el Taoísmo es para detener la violencia y el desorden, y la base de lo constante es poder beneficiar al pueblo (wz, cp 159) y el gobernarse a uno mismo (wz, cp 147) que implica nutrir el espiritu y no el cuerpo (wz, cp 128) y el gobierno de las funciones mentales (wz, cp 51), lo que incluye gobernar nuestros sentidos, evitando los deseos perversos (wz, cp 132) y gobernar las preferencias y aversiones y armonizar los niveles de alergía y cólera (wz, cp 131). En ese sentido, el rey debe ser justo, lo cual implicaba no matar gente inocente (wz, cp 167), evitar ser cruel en sus órdenes (wz, cp 168), ayudar al débil (wz, cp 74) y ejecutar a los violentos (wz, cp 80).
Tenía que guiar al pueblo hacia el camino correcto, mostrandoles lo que es bueno y malo: “Cuando los reyes sabios son los que dirigen, muestran al pueblo lo que es bueno y lo que es malo, y lo guían sin censura ni halago”. (wz, cp 174), sin embargo también se requería la autoridad, el poder y las armas si es que no se escucha ni muestra obediencia hacia la virtud (wz, cp 167), de esa forma se liberaban de lo que era perjudicial para la gente (los ladrones y avariciosos), para ganar la confianza de la gente se debían ganar los corazones, de esa forma el país sigue las órdenes (wz, cp 142). Asimismo, los funcionarios debían ser personas justas y honradas (wz, cp 174). Similar al Legalismo, el Taoísmo también establecer castigos y premios (wz, cp 161), no obstante, estos tenían que ajustarse a la gravedad de los hechos, sin esto habrá resentimiento mutuo (wz, cp 150), de esa forma no habría problema si el gobierno ejecuta a los criminales, porque estos se ajustaban (wz, cp 122), aunque se establezcan estos sistemas de castigos y recompensas, se requiere primero la influencia espiritual (wz, cp 22), ya que sin esto no habrá la aceptación del corazón sincero (wz, cp 22).
Para Lao Tsé, las peores calamidades que podía cometer un
rey era recoger la riqueza del país para mantener los propios deseos (wz, cp
167). Ser rey implica corregirse en caso se haya cometido un error, a través de
los consejos de los ministros, tanto el gobernante como el ministro incumplen
si el primero no acogía bien los consejos y los segundos si no señalaban la
falta (wz, cp 155).





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