Ética en Mo Zi

¿Quién fue Mo Zi, el precursor del consecuencialismo ético más temprano de la historia?



Mo Zi, también conocido como Mo Ti o el Maestro Mo, es uno de los pensadores más notables y singulares que nos legó la antigua China. Nacido en el Estado de Lu —el mismo en el que nació Confucio— alrededor del año 468 a.C., su pensamiento abarca múltiples dimensiones: si bien se centra principalmente en la ética, también aborda con profundidad temas de política, economía e incluso estrategia militar, con un tratado técnico atribuido a su escuela.

Este filósofo destacó por exaltar valores como el sacrificio individual en favor del bien común, la frugalidad y la moderación material, la justicia como el bien supremo, y sobre todo el amor al prójimo, siendo tal vez el pensador de la Antigüedad que más radicalmente promovió esta idea en términos éticos y políticos.

En un sentido amplio, la ética de Mo Zi —conocida como consecuencialismo estatal— evalúa el valor moral de una acción según su capacidad de contribuir al orden social, aumentar la población y fortalecer la economía del Estado. Se trata, en esencia, de una filosofía profundamente enraizada en el bien colectivo y orientada a resultados concretos y medibles.

Mo Zi lo expresa con claridad en uno de sus pasajes más representativos:

«Si el mundo está pobre, trabajar para enriquecerlo; si su población es demasiado escasa, procurar acrecentarla; si andan revueltas las gentes, procurar restablecer el orden. Y todo esto hasta donde lleguen las fuerzas, las riquezas y los talentos, sin querer ahorrar fuerzas, ni ocultar riquezas o recursos con los que puede ayudar al mundo. Aplicarse, de esta manera, a estas cosas es la verdadera regla del amor al mundo.»


1. Los criterios metodológicos:

Los criterios metodológicos hacen referencia a las reglas y recursos que Mo Zi empleaba al desarrollar sus argumentos. Entre estos recursos se destacan dos elementos fundamentales: las “tres notas” (san biao) y los “tres argumentos” (san bian), los cuales estructuraban su razonamiento y evaluación lógica.

Las tres notas: 

1. Nota troncal: Se basa en los hechos de los antiguos emperadores.
2. Nota fontal: Inquirir en el testimonio de los oídos y ojos del pueblo.
3. Nota de utilidad: Puede ser adoptado como regla en la administración de la justicia y tiene utilidad para el bien público.

Los tres argumentos:

1. Argumento histórico: La doctrina es conforme con las prácticas de los antiguos reyes, modelos indiscutibles para todos los chinos.
2. Argumento empírico: Esa doctrina puede apoyarse en la evidencia de los sentidos.
3. Argumento pragmático: Tal doctrina puede ponerse en práctica para el mejor gobierno del estado y bienestar del pueblo.


2. El concepto de amor universal:

La ética de Mo Zi es de carácter teleológico, es decir, se basa en las consecuencias de las acciones. Su principio central es el amor universal (jiān'ài). A diferencia de otras éticas antiguas, como la aristotélica o la epicúrea, la ética moísta se distingue por su rigor utilitarista. Mientras que Aristóteles pone el énfasis en la felicidad personal, y Epicuro en el placer como bien supremo, Mo Zi se enfoca en el orden, la paz y la riqueza, resultados medibles empíricamente. Este rigor utilitarista puede ser explicado a partir del siguiente fragmento. 

«¿Y qué es lo que yo quiero y lo que yo aborrezco? Yo amo la felicidad y aborrezco la desgracia y la desdicha. (...) En el mundo, con la justicia florece la vida y con la injusticia viene la muerte; con la justicia prospera la riqueza, y con la injusticia la pobreza. Con la justicia hay orden y paz, con la injusticia reina el desorden.» (Mo Zi, capítulo 26).

El principio ético del amor universal (jiān ài) en Mo Zi implica amar a los demás como a uno mismo: a la casa ajena como a la propia, al hermano como a uno mismo, al estado ajeno como al propio estado y al padre como a uno mismo. Bajo este principio, no existirían ni la falta de piedad ni las guerras, los robos o el bandidaje.

«Si se mira la casa del otro como su propia casa, ¿quién había de robar a quién? Si se mirase la persona del otro como a su propia persona, ¿quién iría a robar o hacer daño? El bandidaje y el latrocinio habrían desaparecido completamente.» (Mutualidad de amor I).

Mo Zi presenta el amor universal como el método fundamental para reformar el desorden del mundo, un desorden caracterizado por conflictos bélicos, actos de saqueo y la ruptura de vínculos éticos entre padres e hijos o entre gobernantes y ministros. En la medida en que prevalezca el amor universal, sostiene Mo Zi, reinarán la paz y el orden en el mundo.

«Si se lograra que todos en el mundo se amaran mutuamente, no habría estados que agredieran a otros estados; las casas o los clanes no se revolverían mutuamente; no habría bandidaje. (...) El mundo gozará de orden y paz cuando los hombres todos se amen mutuamente, y estará revuelto mientras reine el odio mutuo.» (Mutualidad de amor I).

Mo Zi se muestra profundamente argumentativo en la exposición de su pensamiento moral y político. En lugar de simplemente afirmar principios, los desarrolla mediante preguntas retóricas que guían al lector hacia una reflexión inevitable. Una de las más fundamentales que plantea es: ¿la revuelta constituye un beneficio o un perjuicio para el imperio? La respuesta se entiende por si sola. Afirma Mo Zi:

«Pues el que los estados y las ciudades no se ataquen mutuamente, el que unas casas no revuelvan y hagan daño a otras, ¿es daño o provecho para el impeno? Ciertamente, se dirá que es provecho. Vamos a ir al fondo o a la raíz de la cuestión: ¿De dónde nacen todos estos bienes y beneficios? ¿Nacen de odiarse mutuamente y de hacerse daño mutuamente? Ciertamente, se dirá que no; que nacen, ciertamente, de amarse y de hacerse bien.» (Mutualidad de amor III).

Mo Zi, señala que los mayores males son estos, y que el hombre bueno es que debe de evitarlos.

«El hombre bueno y caritativo, en cuanto hace, indefectiblemente se aplica a buscar y promover el bien del mundo y a erradicar él mal de mundo. Tenemos que del manantial de la unión nos dimanan enormes beneficios para el mundo y del manantial de la división nos dimanan enormes males para el mundo.»

 Además, la ética moísta no solo se funda en un ideal moral, sino en una ley de efecto social tangible, después del amor universal (jiān ài) le sigue el provecho recíproco:

«Quien ama es también amado y quien odia es también odiado.» (Mutualidad de amor III).

Mencio, considerado el segundo filósofo más importante del confucianismo, formula una objeción a la teoría ética de Mo Zi, señalando que esta “pone al padre y al extraño en el mismo nivel”. No obstante, esta crítica se revela inexacta si se examina con atención el texto Autocultivo, donde Mo Zi afirma:

«Mientras no hayas logrado intimar con los cercanos, no pretendas arreglarte bien con los lejanos.»

Asimismo, la acción tiene un rol central en la ética moísta, No se trata únicamente de proclamar la virtud, sino de encarnarla en la práctica. Aunque Mo Zi no define explícitamente el concepto de virtud, más que una forma de conocimiento abstracto, la virtud es concebida como un hábito moral que solo puede desarrollarse mediante la práctica constante, en un sentido comparable al de Aristóteles. Por ello, Mo Zi rechaza toda forma de incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Él mismo lo expresa con claridad al afirmar:

«Hay que amar de hecho a todos antes de decir que amamos a todos los hombres, a los buenos y a los malos, a los extranjeros y a los vecinos.» 

Este fragmento de Mo Zi revela el carácter profundamente imparcial de su ética. Su propuesta moral no admite distinciones de clase, parentesco o mérito; exige un amor universal y equitativo. Para los moístas, la virtud no consiste en amar solo a quienes nos agradan o convienen, sino en extender ese amor a todos los seres humanos por igual, como base para una sociedad justa y pacífica.

3. Fundamentación del jiān'ài:

En el capítulo Mutualidad de amor, Mo Zi desarrolla dos argumentos clave para defender la superioridad del principio de unión sobre la desunión. Ambos siguen una línea de razonamiento práctico basada en elecciones morales coherentes con la acción.

El primer argumento presenta un caso hipotético: un rey debe enviar un embajador a otro estado, y para ello debe confiar el cuidado de su familia a alguien durante su ausencia. Tiene dos opciones: una persona que defiende la unión y otra que sostiene la división. Mo Zi afirma con ironía y firmeza:

«Yo creo, que en una situación tal, no habría en el mundo hombre tan mentecato o mujer tan estúpida que, por más que hayan reprobado antes la sentencia de la unión , no los confiaran, sin dudar, al que defiende que la unión es buena. Hablarán contra la unión, pero elegirán luego al que la propugna contradiciendo sus palabras con su conducta.» (Mutualidad de amor III).

El segundo argumento continúa en esta línea, pero traslada la reflexión al plano político: ¿a quién elegiríamos como gobernante, a alguien que promueve la unión o a alguien que defiende la desunión? Según Mo Zi, la respuesta es la misma. Ante una decisión real que involucra el bienestar colectivo, nadie razonable optaría por un líder que fomente la división. Así, el filósofo refuerza su tesis de que la doctrina de la unión no solo es moralmente deseable, sino también prácticamente inevitable.


4. Amor y justicia, etimología:

El libro Mutualidad de amor constituye el tratado ético más importante de Mo Zi. En él se emplea el concepto clave "兼愛" (jiān’ài), usualmente traducido como amor universal. Este término está compuesto por dos caracteres profundamente significativos:

  • 兼 (jiān) representa la idea de unión o inclusión. Su forma pictográfica muestra una mano sosteniendo dos espigas de grano, simbolizando el acto de abarcar o integrar múltiples elementos en uno solo.

  • 愛 (ài), por su parte, se remonta a un pictograma que combina una mano penetrando un corazón, lo que expresa de manera vívida el acto de amar, desear o cuidar con sinceridad.

Este compuesto expresa, por tanto, un amor inclusivo, imparcial y activo, que no se limita a vínculos particulares, sino que se extiende de manera equitativa a todos los seres humanos.

Asimismo, Mo Zi también emplea el carácter "仁" (rén), compartido con la tradición confuciana. Aunque comúnmente se traduce como benevolencia, también puede entenderse como humanidad o bondad fundamental. Sin embargo, a diferencia del confucianismo, donde rén está vinculado a las relaciones jerárquicas y familiares, en Mo Zi se inscribe dentro de una lógica universalista y funcional, orientada al beneficio colectivo más que al cultivo de la virtud personal.

Por otro lado, encontramos el carácter 義 (), usualmente traducido como justicia o rectitud. Su composición gráfica encierra un profundo simbolismo moral:

  • En la parte superior está el radical 羊 (yáng), que significa carnero, un animal tradicionalmente asociado con la mansedumbre, la docilidad, la dulzura y la armonía.

  • En la parte inferior está 我 (), un ideograma antiguo que originalmente representaba una arma, y que evoca la idea de lucha o conflicto.

La unión de ambos componentes se podría interpretar como una idea compleja pero reveladora: la justicia no es meramente la ausencia de violencia, sino la restauración del orden y la paz tras el conflicto, ejercida con discernimiento y compasión


5. Erradicar seis vicios y suprimir ciertas emociones:

Existe un pasaje del libro "Estima de la justicia" (貴義卷十二) en el cual el filósofo considera que para llegar a la santidad, el hombre ha de deshacerse de una serie de vicios y suprimir ciertas emociones, de manera que sólo se centre en el amor y la justicia respectivamente.

El fragmento es el siguiente:

Cita textual original (chino clásico):
子墨子曰:「必去六辟。嘿則思,言則誨,動則事,使三者代御,必為聖人。必去喜,去怒,去樂,去悲,去愛,而用仁義。手足口鼻耳,從事於義,必為聖人。」

Traducción al español:
Dice Mo Ti: «Quien sea capaz de erradicar seis vicios y capaz de pensar en silencio, de hablar y obrar siempre de manera que sus palabras sean instructivas y sus acciones efectivas, llegará a ser un santo. Ciertamente, llegará a suprimir la alegría, la ira, la dicha, la tristeza y el amor, para emplearse sólo en las virtudes de amor al hombre (jen) y justicia. Sus manos y pies, su boca, nariz y oídos se emplearán en obrar la justicia. Ciertamente, llegará a la santidad.»

喜 (xǐ) – Alegría:
Este carácter está compuesto por 士 (shì, “erudito” o “persona distinguida”) sobre 口 (kǒu, “boca”) y 豆 (dòu, “vasija ceremonial” o “frijol”). El conjunto originalmente representa una ceremonia o celebración donde se habla o canta con entusiasmo en presencia de comida ritual. Transmite la idea de gozo expresado públicamente.

怒 (nù) – Ira:
Se forma a partir de 奴 (nú, “esclavo” o “sirviente”) y 心 (xīn, “corazón”). La combinación sugiere un corazón que ha sido sometido o reprimido, o una reacción emocional intensa desde una posición de sujeción. En este sentido etimológico, refleja una perturbación interna del corazón.

樂 (lè) – Placer / Música:
Este carácter tiene un origen pictográfico que representa instrumentos musicales (como campanas o tambores), por eso también significa “música”. Con el tiempo, su sentido se extendió al disfrute, ya que la música era considerada fuente de placer. Representa el gozo sensorial o emocional derivado de la armonía.

悲 (bēi) – Tristeza / Lamento:
Compuesto por 非 (fēi, “no / negación / error”) y 心 (xīn, “corazón”). Etimológicamente alude a un “corazón en disonancia” o que niega su estado natural, es decir, un corazón que sufre por algo que no debería ser. Simboliza un desajuste emocional interno.

愛 (ài) – Amor / Afecto:
Este carácter está compuesto por varias partes:

Arriba 爫 (zhǎo, “garra” o “mano extendida”),

En el centro 冖 (mì, “cubrir”) y 心 (xīn, “corazón”),

Abajo 夂 (zhǐ, “ir / moverse lentamente”).
La imagen general es la de una mano que cubre o envuelve el corazón con cuidado, y que se mueve hacia el otro. Representa afecto que se manifiesta con atención y entrega.

En el texto clásico, Mo Zi presenta una exigencia radical para quien desee alcanzar la sabiduría suprema o la "santidad" (聖人 shèngrén). No basta con actuar correctamente: hay que erradicar ciertos vicios y suprimir cinco emociones fundamentales, de modo que el individuo quede completamente centrado en los valores de rén (仁, humanidad) y (義, justicia).

Lo llamativo no es sólo la mención de las emociones, sino el mandato de suprimirlas completamente. ¿Por qué? Aquí es donde la etimología de cada carácter cobra valor filosófico.

Ahora bien, la palabra (), que puede traducirse como “vicio”, “desviación” o “exceso”, aparece en el texto moísta cuando Mo Zi afirma que el sabio debe erradicar seis de ellos. Sin embargo, el texto no especifica de forma explícita cuáles son esos seis “bì”. Aunque no se brinde una explicación en el fragmento seleccionado, podríamos interpretar que son la parcialidad (el amor exclusivo hacia unos pocos), el ritualismo costoso, el fatalismo, la vanidad del discurso, la inutilidad estetica y la guerra ofensiva. 

Para concluir este fragmento, cabe destacar que la expresión 「手足口鼻耳,從事於義,必為聖人。」, al reivindicar el uso de cada uno de nuestros sentidos para obrar con justicia, encarna el ideal de convertir al ser humano en un instrumento moral al servicio de la sociedad. Un ideal sumamente exigente que, si bien excluye las emociones básicas, propone sustituirlas por el amor (jen) y la justicia (yi), a diferencia de otras tradiciones que se limitan a regular las emociones en busca de serenidad interior; aquí, el propósito es un compromiso moral activo y transformador.


6. El trabajo constante por la virtud: 

Este pasaje del capítulo "Estima de la justicia" (貴義卷十二) ejemplifica la firmeza moral de Mo Zi ante la indiferencia generalizada. Cuando un amigo le sugiere abandonar la justicia por ser el único que la practica, Mo Zi responde con una metáfora clara: si pocos cultivan, pero muchos comen, más urgente es el trabajo del que cultiva. Esta escena revela una forma común de ignorancia moral: la creencia de que es inútil obrar bien si los demás no lo hacen. Mo Zi, con lucidez y convicción, ofrece aquí una respuesta definitiva a ese escepticismo.

Cita textual original (chino clásico):

子墨子自魯即齊,過故人,謂子墨子曰:

「今天下莫為義,子獨自苦而為義,子不若已。」
子墨子曰:
「今有人於此,有子十人,一人耕而九人處,則耕者不可以不益急矣。
何故?則食者眾,而耕者寡也。
今天下莫為義,則子如勸我者也,何故止我?」

Traducción al español:

«Este dijo a Mo Ti: Hoy en el mundo nadie obra la justicia. Solo tú te sacrificas y sufres por la justicia. Más te vale que lo dejes. Mo Ti le contestó: Supongamos que un hombre tiene diez hijos. Uno de ellos labra los campos, los otros nueve viven sin hacer nada. El que labra deberá, por eso mismo, trabajar con más aplicación y esfuerzo. ¿Por qué? Porque las bocas que comen son muchas y quien trabaja, sólo uno. ¿Cómo me exhortas a que deje de obrar obras de justicia porque en el mundo ya nadie las obra?»

Este relato demuestra que la abundancia de injusticias no debilita, sino que fortalece nuestro deber moral: la escasez de justicia intensifica la obligación de obrar rectamente. Mo Zi sostiene que el progreso ético depende, en gran medida, del empeño solitario de quienes perseveran en el bien, aun cuando todos los demás desistan. En 「子独自苦而为义」 (“solo tú sufres por la justicia”), Mo Zi elige con precisión el carácter (), formado por (hierba) sobre (antiguo). Su imagen original evoca una “hierba amarga” usada como medicina: no se trata de un dolor difuso, sino de un sacrificio consciente, como beber un brebaje rudo que purifica y cura. Al anteponer 独自 (“en solitario”), la frase pinta la justicia como esa pócima áspera que solo el justo —aislado y sin respaldo— está dispuesto a tragar.


Conclusión:

La ética de Mo Zi merece una profunda revaloración en el mundo contemporáneo. Sus ideas, marcadamente utilitaristas y centradas en el origen social del mal, ofrecen un enfoque racional, práctico y profundamente humanista de los dilemas morales. Los discursos y tratados de este filósofo chino constituyen una fuente invaluable para todo aquel que aspire a reforzar su pensamiento ético y desarrollar una argumentación sólida en materia de principios y valores.

Las virtudes promovidas por Mo Zi —como el amor universal, la justicia, la moderación y la piedad filial— conservan una vigencia incuestionable. En una época marcada por la polarización, el egoísmo y la indiferencia social, estas cualidades morales no solo siguen siendo deseables, sino también urgentes y necesarias para la construcción de una convivencia verdaderamente ética.

En el capítulo El señor Kung Meng, encontramos un pasaje especialmente revelador en el que Mo Zi expone las condiciones esenciales para alcanzar la sabiduría. Según su pensamiento, el verdadero sabio no se define únicamente por el conocimiento, sino por la práctica de virtudes concretas que integran lo espiritual, lo ético y lo social. Mo Zi lo expresa con claridad:

«Para ser hombre sabio es, absolutamente, necesario venerar al Cielo, servir a los espíritus de los difuntos, amar a los hombres y ser parco en sus gastos. Quien reúne estas virtudes es sabio.»
(Mo Zi, capítulo 48


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