¿Es posible amar a todos como enseñaba Mozi?

¿Es posible amar a todos como enseñaba Mozi?



Mozi, filósofo chino considerado uno de los tres grandes pensadores de la filosofía china junto a Laozi y Confucio, enseñaba sobre el amor universal (兼愛), un concepto central en su ética y filosofía. Este pensador puede compararse con figuras como Diógenes, Epicteto o Sócrates, quienes realmente vivían según sus enseñanzas, ya que Mozi no solo desarrolló argumentos teóricos, sino que también buscó evitar guerras en la Antigua China. Llevaba un estilo de vida sencillo y frugal, y sus discípulos eran una especie de “paramilitares”, construyendo fortificaciones para defender estados indefensos. Si su filosofía hubiera predominado durante la dinastía Han, en lugar del Confucianismo, es posible que se hubiera desarrollado una forma primitiva de derechos universales miles de años antes que en Estados Unidos. En este artículo, exploraremos su ética a través de su texto más representativo, El Amor Universal, atribuido a Mozi y a sus discípulos.

1. Las causas del desorden ():

Mozi, tal cual como un médico, que busca el orígen de una enfermedad, explica que para tratar el caos social, se deben de conocer sus causas. El filósofo ofrece un diagnostico claro, el desorden () es causado por la falta de amor (不愛) entre las personas: “Debe examinarse de dónde surge el caos . ¿De donde surge? Surge de no amarse mutuamente.” (Amor universal I) ¿De qué se compone este desorden ()? De la falta de amor mutuo () en las relaciones familiares, políticas y sociales. Según el texto clásico, el daño () en el mundo se manifiesta de la siguiente manera:

·         Ataque entre países.
·         
Familias que se destruyen mutuamente.
·         
Personas que se perjudican mutuamente. 
·         
Gobernantes  y ministros no benevolentes ni leales.
·         
Padres e hijos no afectuosos ni respetuosos.
·
         Hermanos que no están en armonía.

En ese sentido, la práctica del amor universal es lo que permitiría que el mundo alcanzara el orden (). Para comprender mejor la relevancia del pensamiento de Mozi en la ética práctica y su relación con ideas modernas, conviene compararlo con John Stuart Mill, quien desarrolló la filosofía utilitarista. Se afirma que Mozi se adelantó a la filosofía utilitarista, que sostiene que la acción correcta es aquella que produce la mayor felicidad para el mayor número de personas. Esto se debe a que su pensamiento se basa en las consecuencias observables del amor universal y en la idea de beneficio colectivo: “El hombre bueno y caritativo, en cuanto actúa, indefectiblemente busca y promueve el bien del mundo y elimina todos los males de él.” (Amor universal II), No obstante, a diferencia del utilitarismo, que se fundamenta en el placer y la ausencia de dolor (felicidad), Mozi considera al orden, la riqueza y la población como los resultados medibles de aplicar la regla del amor al prójimo: “Si el mundo está pobre, trabajar para enriquecerlo; si su población es demasiado escasa, procurar acrecentarla; si andan revueltas las gentes, procurar restablecer el orden.” (Mozi, capítulo 25). En lo que convergen, además, Mozi y Mill, es en el sacrificio personal por el bien de la comunidad, en el primero, esto está explicíto en su biografía y libro, en los que se deja entrever el ideal de convertir al hombre en un sabio, al servicio de la justicia: “Con todo, se dan casos de hombres que se matan por defender su palabra o su doctrina. Es porque consideran la propia justicia de más valor que su propia persona. Por eso, he dicho que, entre todas las cosas, no hay ninguna de más valor que la justicia.” (Estima de la justicia) Además de no restringir lo que puede ser beneficioso para la comunidad: “Sin querer ahorrar fuerzas, ni ocultar riquezas o recursos con los que puede ayudar al mundo” (Mozi, capítulo 25). Mill, en consonancia similar, considera que el sacrificio que contribuye a la felicidad es válido, esto lo explica perfectamente en su obra magna, Utilitarismo: “La moral utilitarista reconoce al ser humano el poder de sacrificar su propio bien por el bien de los otros. Sólo rehusa admitir que el sacrificio sea un bien por sí mismo. Un sacrificio que no aumenta ni tiende a aumentar la suma total de la felicidad, lo considera desperdiciado.” (Capitulo II). Aunque Mozi y Mill emplean criterios distintos —orden tangible vs. felicidad subjetiva— ambos coinciden en que el bienestar de la comunidad depende de considerar a los demás, evitar daños y actuar por el bien colectivo.

2. El concepto de amor universal (兼愛):

El amor universal, concepto central de la filosofía moral de Mozi, se compone de los caracteres “ (jiān)” que significa amplitud o simultaneamente, y “ (ài)” que significa afecto o amor, no limitandose al amor romántico, juntos significan amor universal (兼愛). Cuando Mozi habla de amar al otro, se refiere a considerar al otro como a uno mismo, al país lejano como al propio país y a la casa de otro como la propia casa. Esta concepción del amor al prójimo precede varios siglos a las grandes religiones del mundo, pero se plantea en un matiz más puro y racional, independiente de mandatos divinos o religiosos. En ese sentido, afirma Mozi:

“Si se considerara la casa de otro como la propia casa, ¿quién robaría? Si se considerara el cuerpo de otro como el propio cuerpo, ¿quién saquearía? Por eso, los ladrones y bandidos  desaparecerían.” (Amor universal I)

En el contexto histórico en que vivió Mozi, sus ideas sobre el amor universal resultaban incómodas para el Confucianismo clásico, lo que le valió duras críticas, especialmente de Mencio y Xunzi. Mencio, filósofo confuciano, objetaba a Mozi argumentando: “Las ideas de Yang Zhu, centradas en uno mismo, equivalen a no tener soberano; las de Mozi, con su amor universal, equivalen a no tener padre. Sin padre ni soberano, uno es como un animal salvaje.” (Mencio, libro 6) Según Mencio, el amor universal de Mozi rompe con la idea de afecto familiar y privilegio hacia los allegados, al promover que se ame a todos por igual, sin favoritismos. Aún asi, Mozi, en su libro primero, defiende una ética expansiva, que no excluye a los parientes: “Mientras no hayas logrado intimar con los cercanos, no pretendas arreglarte bien con los lejanos. Mientras no nayas logrado la adhesión de tus parientes, no trates de relacionarte con los extraños.” (Del propio perfeccionamiento) Por lo tanto, la crítica de Mencio puede considerarse en parte exagerada, ya que Mozi reconoce la importancia del afecto familiar como base para extender el amor al resto de la sociedad.

Además, la ética moísta no solo se funda en un ideal moral, sino en una ley de efecto social tangible, después del amor universal (jiān ài) le sigue el provecho recíproco:

«Quien ama es también amado y quien odia es también odiado.» (Mutualidad de amor III).

Mozi recurre a ejemplos históricos de líderes que practicaron el amor universal (兼愛) mediante acciones concretas, lo que demuestra que su doctrina no es utópica, como comúnmente se piensa. Los reyes Yu, Wen y Wu ilustran que el amor universal puede traducirse en políticas y conductas que benefician al pueblo. En particular, llevaron a cabo acciones como:

·         Gestión hidráulica y beneficio social.

·         Justicia social y protección.

·         Protección y mantenimiento del orden.

Dice Mozi: “En la antigüedad, Yu gobernó el mundo, al oeste creó el canal del río Xi, para drenar el agua de Sun Huang; al norte construyó defensas en Yuan Luo, dirigió el agua hacia las residencias posteriores, y los conductos de la piscina Hu, creó un canal llamado Di Zhu, y otro llamado Long Men, para beneficiar a los pueblos de Yan, Dai, Hu, He y los habitantes del río Xi…” (Amor universal II).

3. La lógica teleológica en Mozi:

Mo Zi desarrolla dos argumentos clave para defender la superioridad del principio de unión sobre la desunión, ambos basados en un razonamiento práctico coherente con la acción moral.

El primer argumento presenta un caso hipotético: un rey debe enviar un embajador a otro estado y, durante su ausencia, confiar el cuidado de su familia a alguien. Tiene dos opciones: una persona que defiende la unión y otra que sostiene la división. Mo Zi afirma, con ironía y firmeza:

“Yo creo que, en una situación tal, no habría en el mundo hombre tan necio ni mujer tan insensata que, por más que hayan reprobado antes la doctrina de la unión, no confiaran sin dudar al que defiende que la unión es buena. Hablarán contra la unión, pero elegirán luego al que la propugna, contradiciendo sus palabras con su conducta.” (Mutualidad de amor III).

El segundo argumento traslada la reflexión al plano político: ¿a quién elegiríamos como gobernante, a alguien que promueve la unión o a alguien que defiende la desunión? Según Mo Zi, la respuesta es la misma: ante una decisión real que afecta al bienestar colectivo, nadie razonable optaría por un líder que fomente la división.

Este tipo de lógica teleológica puede expresarse la siguiente manera:

Premisa 1:

Los seres humanos actúan racionalmente para proteger y beneficiar a quienes consideran importantes, como su familia, su comunidad o el estado.

Premisa 2:

La unión, entendida como cooperación y amor mutuo, protege a la familia, fortalece la comunidad y asegura el bienestar colectivo.

Premisa 3:

La desunión genera conflictos, inseguridad y perjuicio mutuo, afectando negativamente a la familia y a la sociedad.

Premisa 4:

Incluso quienes verbalmente critican la unión, en situaciones prácticas actúan a favor de ella, confiando en quienes promueven la cooperación y evitando quienes fomentan la división.

Conclusión 1 (caso familiar): Nadie racional confiaría la seguridad de su familia a alguien que defiende la desunión; por tanto, la unión es prácticamente inevitable en la acción moral cotidiana.

Conclusión 2 (caso político):

Nadie razonable elegiría un gobernante que promueva la desunión; por tanto, la unión también es prácticamente inevitable en la gobernanza y las decisiones colectivas.

De este modo, Mo Zi refuerza su tesis de que la doctrina de la unión no solo es moralmente deseable, sino también prácticamente inevitable.

4. ¿Es posible amar a todos como enseñaba Mozi?

A primera vista, la filosofía de Mozi puede parecer utópica, pero resulta fundamental revalorizarla en la actualidad. Vivimos en una sociedad parcial, egoísta y centrada en los intereses personales, sin considerar el bienestar colectivo. Si se pusiera en práctica la filosofía moísta, las acciones del gobierno y de sus habitantes estarían orientadas a promover el orden, la paz y el enriquecimiento del país, a partir, quizás, de proyectos sociales y tecnológicos, de acciones pequeñas pero significativas y de ideales morales elevados. Mozi nos recuerda que la parcialidad solo conduce al caos social; es la unión la que hace de una sociedad un lugar armonioso, pero esto no depende únicamente de declaraciones bonitas, sino de acciones reales. Como menciona Mozi:

“Quien se cuida de hablar y se descuida de obrar, por elocuente que sea, no será oído.”

En conclusión, amar a todos no es un sueño imposible, sino un camino que comienza con actos concretos de empatía, justicia y solidaridad. Cada persona puede contribuir a que su familia, su comunidad y su país sean lugares donde la unión y la cooperación prevalezcan sobre el odio y la división. Mozi desarrolla una filosofía moral adelantada a su época, en la que el amor al prójimo debe guiar a las personas hacia un mundo mejor.

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