La muerte de la esposa de Zhuangzi: una expresión de wu wei en la aceptación del destino (命)

 La muerte de la esposa de Zhuangzi: una expresión de wu wei en la aceptación del destino (命)



En este articulo abordaremos una de las expresiones más profundas y reveladoras del wu wei (無為, “no-acción”), la máxima virtud taoísta. Esta se manifiesta como la actitud de “dejar que las cosas sigan su curso natural”, sin interferencia ni resistencia. Tal disposición se fundamenta en la aceptación del destino (ming - 命), el cual —según el relato que analizaremos a continuación— se comprende como la transformación constante e inevitable a la que está sujeta toda existencia. En el capítulo “Cielo y Tierra” (Tiandi, libro XII) del Zhuangzi, se describe esta actitud con claridad: “Los príncipes de la remota antigüedad gobernaban el mundo mediante el no-actuar; dejaban que las cosas siguieran su curso natural, y eso era todo.” Aunque este pasaje se refiere principalmente al arte de gobernar, Zhuangzi sugiere que esta forma de no-intervención es una virtud que toda persona puede cultivar.


1. La escena inicial y el reproche de Hui Tzu:


Este relato comienza con la llegada de Hui Tzu, un importante filósofo de la antigua China, quien se presenta para ofrecer sus condolencias a Zhuangzi por la muerte de su esposa. Sin embargo, la escena que presencia lo deja desconcertado: Zhuangzi está agachado, golpeando una vasija y cantando, como si no hubiera ocurrido ninguna desgracia.


“La esposa de Chuang Tse murió, y cuando Hui Tzu llegó para ofrecerle sus condolencias encontró a Chuang Tse agachado, golpeando una olla como si fuera un tambor y cantando (莊子妻死,惠子弔之,莊子則方箕踞鼓盆而歌)”


Hui Tzu reacciona como lo haría cualquier persona común en aquel contexto cultural: con asombro y desaprobación. En la China de aquella época, era habitual guardar un duelo prolongado, especialmente entre los seguidores de las enseñanzas confucianas, que valoraban profundamente los rituales funerarios y el respeto por los lazos familiares. Incluso en las escuelas moístas, aunque menos rigurosas en este aspecto, se esperaba una cierta muestra de dolor ante la muerte. Por eso, la conducta de Zhuangzi no solo resulta chocante para Hui Tzu, sino también para cualquier lector contemporáneo de la obra.


“Hui Tzu dijo: —Has vivido con esta mujer, habéis criado a vuestros hijos y envejecido juntos. ¡No llorar su muerte ya me parece mal! Pero ¿tocar el tambor y cantar no lo encuentras excesivo? (惠子曰:「與人居長子,老身死,不哭亦足矣,又鼓盆而歌,不亦甚乎!」)”

Zhuangzi no canta por alegría ni frivolidad, sino porque ha trascendido la forma ordinaria de ver la muerte. Su canto no es celebración, sino aceptación lúcida de la transformación.

2. El ciclo de la transformación:


Zhuangzi, lejos de ver la muerte como una tragedia, la interpreta como parte del flujo natural del universo. Explica a Hui Tzu que, aunque al principio sintió tristeza, comprendió que su esposa no surgió de la nada: primero no tenía vida, ni forma, ni aliento vital (qi), y solo por una transformación natural llegó a existir. Ahora, su muerte es simplemente otra transformación, como el paso de las estaciones. 


“—No —contestó Chuang Tse—. Así es como son las cosas. Al morir ella, ¿cómo podría yo no haber sentido pesar? Pero he pensado en ello con mayor detenimiento y he comprendido que antes de que ella naciera, no tenía vida. No sólo no la tenía, sino que carecía de forma. No sólo carecía de forma, sino que ni tan sólo tenía chi. Pero en alguna parte del vasto e imperceptible mundo hubo un cambio y ella adquirió el chi\ después éste cambió y ella adquirió una forma; después ésta cambió y ella obtuvo la vida. Ahora ha habido otro cambio y ella está muerta. Es como el mutuo ciclo de las Cuatro Estaciones. Ahora mi esposa descansa silenciosamente en la Gran Cámara. (莊子曰:「不然。是其始死也,我獨何能無概然!察其始而本無生,非徒無生也,而本無形,非徒無形也,而本無氣。雜乎芒芴之間,變而有氣,氣變而有形,形變而有生,今又變而之死, 是相與為春秋冬夏四時行也。人且偃然寢於巨室,)”


Lo vital en este relato, desde el punto de vista humanista, es el hecho de que no niega el dolor natural (概) ante la pérdida, sino que se invita a superarla a través de la reflexión (察), este carácter (“察”) en su origen filológico se refiere a una observación cuidadosa. El sabio, no se detiene en la emoción resultado de la situación, sino que analiza lo ocurrido. 


3. La comprensión del destino (命):


El relato cierra al final con la aceptación de Zhuangzhi con lo que está predestinando, comprendiendo que dejarse arrastrar por la melancolía o las emociones aflictivas sería no aceptar el destino (命). 


“Sí tuviera que correr tras ella llorando sería sin duda demostrar que no comprendo lo que está predestinado. Así que he dejado de hacerlo. (而我噭噭然隨而哭之,自以為不通乎命,故止也)”


En esta última parte se utilizan los caracteres “哭” (kū - llorar), “通” (tōng - comprender) y “命” (mìng - destino), los cuales juntos, expresan el núcleo de la sabiduría taoísta ante la muerte. Zhuangzi actúa según el principio de wu wei (無為), es decir, “no forzar”, dejar que las cosas sigan su curso sin interferencia. Su serenidad no es indiferencia, sino sabiduría activa. 


En otro pasaje del Zhuangzi, con motivo de la muerte de Laozi, muchos acudieron a llorarlo. El texto señala: “tienen palabras que decir y lágrimas que verter que nadie les ha pedido. Pero esta conducta sólo es huir de la verdadera naturaleza, dar la espalda a la realidad. Antaño esto era llamado esconderse de las lecciones de la naturaleza” La actitud taoísta, por tanto, no niega la sensibilidad humana, pero sí cuestiona la respuesta emocional que se aferra a las apariencias y se resiste al fluir del cambio. Comprender la muerte como una transformación inevitable —y no como una tragedia definitiva— permite al sabio reconciliarse con el destino (命 mìng) y vivir en armonía con el Dao.

Este desapego sereno, esta ausencia de resistencia emocional y mental ante lo que es, constituye precisamente la manifestación de wu wei (無為): no actuar contra la naturaleza, sino actuar con ella, en el momento oportuno y con la disposición correcta. Por ello afirma el Liezi: “Vida y muerte son obra del destino” (Li Ming).

Fuente: Zhuangzhi, versión de Sam Hamill.

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